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Julio 16 de 2003
Hace cerca de un año tuve la sorprendente visión del quebrantamiento de una iglesia con forma de catedral. Las ventanas se encontraban rotas y la puerta fue movida a la mitad de sus bisagras. Posteriormente observé un cuadrado de asfalto al frente de esa iglesia y en el momento siguiente estaba de pie junto a un río con aguas que fluían y que limpian las piedras de ése río. Después me encontré sobre una elevación, mirando hacia la distancia. El aire se respiraba fresco y limpio como si hubiera llovido y había un aroma de pasto recién cortado en el aire. Hoy, en mi meditación, inexplicablemente regresé a esa pacífica escena de hace tanto tiempo. Jesús estaba de pie junto a mi y Él me pidió que caminara de regreso con Él hacia la derruída catedral . Cuando llegamos ahí, Él procedió a quitar las bisagras de las ventanas y así la luz podría ingresar hacia la iglesia. Esto hizo que algunas personas dentro de la iglesia se despertasen y salieron. Algunos de ellos clavaron sus pies en el asfalto porque todavía tenían en sus mentes si debían abandonar o quedarse con esa iglesia, pero entonces ellos siguieron a los demás y comenzaron a caminar hacia el río para ser limpiados con el agua del río. Le pregunté a Jesús si Él podía tirar también la puerta, sólo en caso de que todavía hubiera más gente en la oscuridad. Él lo hizo y así más gente pudo salir y todos ellos también fueron limpiados en el río. Después de esto, todos nos quedamos de pie haciendo un círculo en ésa verde elevación y más y más gente se unió a nosotros. Todos nos tomamos de las manos y glorificamos al Padre del Cielo. Todos fuimos libres. Después de un tiempo, yo comencé a preguntar si podría haber más personas dentro de ésa iglesia derrumbada y entonces Jesús y yo caminamos de regreso al edificio. Mientras entrábamos, la Presencia de Jesús iluminó el interior de la iglesia y observamos recostados algunos cuerpos ennegrecidos y marchitos. Jesús dijo: "Esos son aquellos a quienes la Presencia del Padre los ha abandonado debido a sus actos malvados. Incluso Yo no puedo resucitarlos. Nuestro Padre negociará con ellos en Su propio tiempo. Dejémoslos descansar." Dimos la vuelta, y caminamos de regreso a las verdes laderas para reunirnoscon los demás en la alegría. Traducido por Miguel Ángel Duran-Lopez El Grupo del Progreso 11:11 © Toujours au Service de Michael. Siempre al Servicio de Miguel.
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